Benvingut al primer blog radiofònic en català, el primer quadern de bitàcores que parla per ell sol. S’anomena La Subitàcora i s’emet cada dimecres a les 12:30 en Punt 6 Camp Més
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Dimecres, 07 de febrer de 2007
Secció "L'anècdota" emesa el 07/02/2007, en "La Subitàcora Vista... i no Vista"
Al fil d’aquesta dissertació tan personal i esquizofrènica … us explicaré una petita anècdota que té un bon parell… d’ulleres. I és que un colega, en viatge de feina, li va comprar a la seva nòvia unes molt boniques, i se les envià per correu. Però en el moment de l’enviament, es va equivocar de paquet… i li va enviar un que contenia… un petit detall de llenceria fina… bé, unes calces, parlant clar i català. Per cert, aclareixo que li va passar a un colega, no a mí, eh! Bé, la noia, quan va rebre el paquet amb les calcetes es va quedar una mica estranyada, llavors va procedir a llegir la carta, a veure si així entenia alguna cosa… I la carta deia:
“Querida Marta:
Espero que te guste el regalo que te envío, sobre todo por la falta que te hacen, ya que llevas mucho tiempo llevando las mismas y éstas son cosas que se deben cambiar de vez en cuando. Espero haber acertado con el modelo.
La dependienta me dijo que era la última moda, de hecho me enseñó las suyas y eran iguales. Yo, para comprobar si eran ligeras, las cogí y me las probé allí mismo. No sabes cómo se rió la dependienta, porque esos modelos femeninos en los hombres quedan muy graciosos y más a mí, que sabes que tengo unos rasgos muy prominentes. Una chica que había allí me ayudó también a decidir. Me las pidió, se quitó las suyas y se las puso para que yo pudiera ver el efecto. A esta chica le lucían menos que a la dependienta, porque el pelo se las tapaba un poco por los lados, pero aún así, me pareció que le favorecían muchísimo.
Finalmente me decidí y te las compré. Póntelas y se las enseñas a tus padres, hermanos y, en fin, a todo el mundo, a ver qué dicen. Al principio te sentirás rara... acostumbrada a ir con las viejas y, últimamente, a no llevar ningunas... pero sobre todo, mira que no te estén pequeñas, si no te van a dejar señal cuando te las quites. Ah, y ten cuidado también de que no te estén grandes, no sea que se te caigan cuando vayas andando. Para que te sean útiles y resulten más bonitas, me han aconsejado que las limpies muy a menudo. Igualmente me recomendaron que tengas cuidado con los roces porque se acaban estropeando. Y, sobre todo, no vayas a dejártelas por ahí y las pierdas, que tú tienes la costumbre de quitártelas en cualquier parte.
En fin, que… estoy deseando vértelas puestas.. Creo que éste es el mejor regalo que podía hacerte. Un beso, David.”
Ai, vull dir, “Manuel”… que això li va passar a un colega, eh... a un co-le-ga!