Benvingut al primer blog radiofònic en català, el primer quadern de bitàcores que parla per ell sol. S’anomena La Subitàcora i s’emet cada dimecres a les 12:30 en Punt 6 Camp Més
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Dimecres, 17 de gener de 2007
Secció "Ciudadano infiltrado" emesa el 17/01/2007, en "La Subitàcora de les rebaixes"

I a continuació… Sonia Compadre ens descobreix una de les coses que al seu “Ciudadano infiltrado” li treuen… de polleguera. A més, pel que jo sé la història d’avui està bastant basada en fets reals, que sempre sempre superen la mateixa ficció.
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Capítulo 4: Reunión de vecinos
Este fin de semana no he podido salir a la calle a investigar. El sábado tenía reunión vecinal. Bueno, yo diría batalla campal. Y el domingo, resaca comunitaria.
Ya sabéis cómo va esto de las reuniones de vecinos: el presidente lee el orden del día y comienza con su palique mientras los demás le critican a él, se critican entre ellos, le vuelven a criticar a él, se enfadan, discuten y acaban insultándose. Y todo por el color de la barandilla de la escalera. O por si se cambia o no la bombilla del segundo. O hasta por quién limpia primero.
Esta reunión en cambio fue peor. Daba igual que fuera Navidad y todos estuviéramos sensibles. Nada de nada. Todo el mundo tenía las garras preparadas, apuntando a la yugular del vecino. ¡¡Igual era una especie de training pre-reuniones familiares!! (hay que estar siempre preparado, ya lo dijo Rocky Balboa). Y encima, con las fiestas al caer, nadie quería pagar un céntimo más de lo necesario… porque eso, puede significar tener que comprar langostinos cojos, caviar garrapiñao, cordero clonado o cava caduquée.
Pues ahí… todos nos equivocamos. Debimos pensar en el refrán de la sopa…. ¡Pues toma dos platos! Porque, en esta famosa reunión de vecinos a dos semanas de las Navidades y después de 3 horas de agotadora pelea estilo ping-pong, se aprobó de sopetón, al atardecer, con fuerte viento de levante, y en menos de medio minuto, una derrama de 30.000 euros por vecino. Sí, he dicho bien. Total, que a los que no tenían canas se les puso el pelo blanco, a los de la tensión alta, se les quedó bajo cero. Y a los nerviosos, se les bloqueó el cerebro, entrando en un fallo de sistema irreversible.
Menos mal que siempre hay alguien que está alerta y reacciona bien. Bueno, bien no, pero reaccionar sí: se levantó, y sin dejar de mover el dedo acusador, le llamó al presidente, bonto, carabura, sinverluenza… Y cosas más fuertes, ¡como hijo de multa! Total, una sarta de insultos que me da vergüenza repetir. Lo que sí me pareció gracioso fue la respuesta de la presidenta consorte:
- ¡Oiga! a mi marido no le diga eso, que hace poco le dieron un soplo en el corazón…
Y yo me pregunto… ¿y quién se lo dio? Y… ¿qué le dijo?... ¿Sería un vecino de esos que lee el futuro? ¿Habrá huido el susodicho al Caribe? ¡Yo… lo hubiera hecho!