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Dimecres, 27 de desembre de 2006

Ciudadano infiltrado (capítulo III): El siguiente...

Secció "Ciudadano infiltrado" emesa el 27/12/2006, en "La Subitàcora del primer cumpleanys"



Hoy no he podido infiltrarme demasiado. Tengo un dolor en la rabadilla…que no me puedo ni sentar. Así, que mucho menos callejear…

Pero claro, conociéndome, como para ir al médico… No es por quejarme, como debería ser: que si las listas de espera, el trato, las equivocaciones, las colas… ¡qué va! Mucho peor. Yo, cada vez que voy al médico, tengo tan mala pata que me acabo metiendo en líos.

Por eso, últimamente, cuando me duele algo, me pongo a temblar. Porque seguro que algo malo sucede, en serio. Porque... ¿nunca habéis tenido un malentendido con el médico o la enfermera? ¿Seguro?

Me acuerdo de mi primer encuentro en la tercera fase. En realidad no fue culpa de nadie, pero yo creo que marcó mi vida para siempre. Fue la primera vez que fui al urólogo. Él me estaba preguntando datos para hacerme la ficha, y...

- ¿…alguna enfermedad grave?
- No
- ¿Alergias?
- Al polvo.

Entonces el médico me mira fijamente y sonríe con maldad y alevosía, como pensando… éste se ha colado, la parroquia está en la esquina.

Es algo así como el día que mi padre, en una comida familiar en su casa dijo indignado “Aquí el único que la mete soy yo”, el pobre se refería a la cola, quiero decir la cola de beber, o sea ya me entendéis... que estaba caliente porque nadie la había metido en la nevera. Pero no le creímos.

Pues lo mismo me pasa a mí. Lo del urólogo era alergia, o sea sinusitis, en serio.

Otras veces, el malentendido es con un familiar, o peor aún, con tu pareja.

- Uff, la masajista me ha ido fenomenal, cariño. Ya no me duele la espalda.
- Jolín qué máquina, ¿no? ¿Cómo lo ha hecho?
- Ha sido impresionante, me ha cogido, me ha puesto en la camilla, así, boca abajo y ¡rasss!
- Y ras… ¿qué?
- Me ha recolocado todo por dentro.
- ¿CÓMO?
- Bueno, ella te la toca así, suavemente…
- ¿Qué te toca qué?
- ¡Qué va a ser! ¡La espalda! La manipula y la recoloca... deberías probarlo…

Por los pelos. En este punto se te ha ido el dolor de espalda, pero te dado uno muy fuerte... en la cabeza.

Pero no siempre es culpa de mi mala suerte. Muchas es de los médicos, como por ejemplo el del despistado (o caradura). Fue un día que me dolía la garganta. Me dice el médico:

- Está claro, es amigdalitis.
- ¡Pero si me quitaron las amígdalas cuando tenía 5 años!
- Ah! Pues entonces, será la garganta.

Nos han fastidiao, pues para eso me quedo en mi casa viendo los dibujos. Para un día que me escapo del trabajo... y vengo aquí, a conocer al lumbreras del barrio.

Otras veces también te encuentras con médicos, por decirlo sutilmente, no muy equilibrados.. Recuerdo aquella que nada más verme entrar por la puerta dijo:

- Quítese la ropa
- Oiga - le dije- ¡que lo que me duele es la cabeza!

Demasiado estrés y poca diversión… ¿Ven? ¡Trabajar tanto no puede ser bueno! Como dice mi cuñado, si el trabajo dignifica “Qué trabajen los indignos”.

Aunque también hay otros que se toman su trabajo muy en serio. Sufriendo incluso grandes peligros. Como el día que fui al dentista a sacarme la muela del juicio, y, después de 5 inyecciones de anestesia… todavía no me había hecho efecto.

Te dice el dentista (apuntándote con las tenazas): “Voy a tener que sacársela”... y tú sonríes. Y el dentista: “¿quiere abrir la boca?”... y tú sigues sonriendo. Y entonces el dentista acercándose más te grita “¡abra la boca!” y entonces... tú no quieres, pero notas cómo tu mano coge impulso y, de repente... ¡zas! Galleta que te doy. Luego viene el silencio… y las estrellas, porque el dentista, manco no es. O sea que, además de sin muela, vuelves con la marca en la cara. Bueno, una especie de sello comercial, ¿no?

¡Qué locura! Ui, ahora me duele más, en la rabadilla y parece que tengo fiebre… Pero no me atrevo a ir al médico… !Paso de sufrir más daños colaterales! Prefiero quedarme con mis dolores. Y si tengo gripe, me meto en la cama con 40, a ver quién se cae antes.

(risas) No, si lo mío ya es patológico. ¡Sólo espero no hacerme nunca un desgarro en el trasero! ¡A ver cómo se lo explico a mi mujer!

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