Benvingut al primer blog radiofònic en català, el primer quadern de bitàcores que parla per ell sol. S’anomena La Subitàcora i s’emet cada dimecres a les 12:30 en Punt 6 Camp Més
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Dimecres, 20 de desembre de 2006
Secció "Ciudadano infiltrado" emesa el 20/12/2006, en "La Subitàcora del 20 de desembre, Fum, Fum, Foc!"

¿A dónde vamos? ¿De dónde venimos? Llevo toda la vida buscando respuesta a las preguntas que todos nos hacemos. O que mejor, dicho, deberíamos hacernos. Vaya, es lo que se espera, que tengamos cierta capacidad intelectual, una inteligencia superior a la que denotan preguntas como ¿tengo que ponerme relleno como los toreros? O quizá... ¿Serán esto veinte centímetros…?
Pues no, yo soy de los evolucionados… de los que buscan respuestas interesantes... (Tos) ¡Si es que no puedo mentir! En confianza: a mi, lo que me gusta de verdad son las respuestas para besugos y besugas. Sí, esas con las que te da EL ATAQUE de risa y, cada vez que miras a esa persona, aunque haya pasado un rato, vuelves a reírte, y jaja, jaja… y llega un momento que te tapas la boca con la mano, pero no puedes parar y crees que esa persona se está creyendo que te ríes de ella… ¡y es verdad! Puesss… esta semana, llevo una racha… que tengo la mandíbula medio descolgada.
Por ejemplo, la otra noche, estaba jugando a uno de esos juegos de preguntas en grupo, y toca la siguiente: ¿de cuantas partes se compone el cuerpo humano? –para parvulitos, vaya- y alguien responde segurísimo: “¡DE TRESSS! cuerpo, tronco y abdomen”. Jeje… hay poco que alegar en su defensa… ¿aceptamos sangría como atenuante? Venga... Pero sólo porque soy buena persona.
O como aquella que leí en una respuesta de examen: “los cuatro evangelistas eran 3: San Pedro y San Pablo.” También podría haber contestado esto otro: los tres reyes magos eran dos: Isabel y Fernando. Vaya, que si era pregunta de examen, la nota hubiese sido la misma.
Es un poco como lo del chiste de la carnicería: una pide “un quilo de canne”, la otra contesta “¡cómo habra!, el otro dice “mira quien habó” y el carnicero sentencia... “¡vaya tesss!” Todos nos reímos de los demás, pero la gamba... también la metemos.
En definitiva, que vaya semanita de atropellos al diccionario y a la cultura. Porque sí, todo esto es real. Y si no, os repito lo que dijo un abuelo de un amigo… “Esto es una historia VIRÍDICA”.
Pues ahora que viene el invierno… ¡Cuidado! ¡No nos vayamos a contagiar!