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Dimecres, 08 de novembre de 2006

Votar provoca elecciones, botar provoca erecciones

Secció "Les interferències" emesa el 08/11/2006, en "La Subitàcora Virtual"



...que es esa sección que invade La Subitàcora durante unos minutos para explayarse en cosas... con las que ni La Subitàcora se atrevería.

Porque al hilo de las recientes elecciones en Cataluña… hoy quería hablar... de política. Bueno, si es que las elecciones tienen algo que ver con política realmente. Porque la mayor parte de las veces la gente vota con todo tipo de criterios… menos políticos precisamente.

Por ideologías instintivas, tradiciones familiares, impresiones aleatorias… incluso por atracciones físicas en muchos casos. Sí, sí, ¿por qué creéis si no que ha conseguido tres escaños el tío desnudo de Ciutadans?

Y yo, también lejos de motivos políticos, voy a votar por una ilusión: sueño con la posibilidad de que mi partido gane por un solo voto, el mío. Además tiene sentido que mi voto sea el desempatador porque suelo ir a votar el último de todos los comicios enteros.

Y luego por la noche da rabia porque… aunque sólo sea por el bombardeo informativo, ¡te estás muriendo de curiosidad por saber quién ha ganado…! Pero no creas tú que eso es tan fácil como el fútbol, que quedan uno cero, o dos cero, o empatan… no. ¡No sucede absolutamente nada! ¡Nadie gana! O mejor dicho, todos a la vez… ¡No hay ninguna conclusión! O mil distintas a la vez... Números, estadísticas… y total, no es hasta después de una agónica semana cuando por fin se resuelve algo, por fin alguien consigue una mayoría, y puede gobernar. Y ya en elecciones como las últimas… ni siquiera una semana después te da la impresión de que haya sucedido absolutamente nada, ya que hubiera pasado lo que hubiera pasado en las urnas… nos habríamos quedado totalmente igual.

Y no te lo pierdas, ahora queda otro aburrimiento entero hasta que consigan la maldita investidura… ¡¿Investidura?! Lo que deberían hacer es embestirlos a todos…

Pero bueno, hace ilusión votar, eso no se puede negar. Aunque no te dejen meter el voto directamente. Porque ésa es otra… ¿por qué no puedes meterlos tú? Vale, revísame el sobre para comprobar que no hay trampa ni cartón, pero luego concédeme el placer de meter yo el voto, hombre… ¿Qué crees que voy a hacer, sacarme un voto de la manga? ¡¿Un conejo?! Quiero ejercer mi derecho y a la vez deber moral de votar!

Y elegir el voto… no creáis que es sencillo. Si tienes claro un partido, vale, pero si no te gusta ninguno en concreto… depende de lo que sientas y lo que quieras expresar, se supone que tienes que dar el voto nulo o el voto en blanco, el voto de castigo o el voto minoritario, el voto inútil o el voto de castidad, o simplemente no votar…

No hay más que oir las interpretaciones de los que saben: “el voto mayoritario ha sido el de la abstención, un castigo para el gobierno y un guiño a la oposición, expresando el deseo por parte de los votantes de un pacto entre izquierda, derecha, adelante y atrás; la población más joven ha demostrado su desencanto con la clase política, y la audiencia de <> se ha decantado por el mandato de una flor.”, que dices: “¡¿Qué?! ¡Pero si yo he votado ese partido porque me gustaba el himno!” O… “¡Si yo no he ido a votar simplemente por sueño!”

Los que deben de tenerlo más difícil para votar son los propios políticos. Seguro que alguna vez os habéis preguntado si se votan ellos mismos. Quedaría un poco egocéntrico, pero por otro lado votar al rival es un poco idiota. ¿Y qué les queda, votar a los anarquistas, o a ese partido que se llama “POSÍ”? (con todos los respetos por el partido que se llama “POSÍ”). Lo que deberían hacer es abstenerse y punto. ¿Os imagináis? Los periodistas todo el día esperándoles en el colegio electoral para la fotito… y ellos tan agusto en casa, pasando. Y luego por la noche todos los informativos flipando.

Así que te quedas hasta el mítico programa nocturno post-electoral de Francino para conocer los resultados… y al ver las gràficas aquellas de colores… no puedes evitar pensar: ¿He acertado? ¿He votado al ganador? Por supuesto esto es absurdo, pero sí que te sientes un poco mal si ha ganado otro… Piensas: debo de ser tonto.

Y luego las repetitivas repetitivas repetitivas declaraciones conclusivas de los partidos. Deberían hacer como en el tabú, hacerles declarar pero sin poder usar las palabras “gracias”, “contentos”, “ganado”, “victoria”… etcétera… y a ver qué se les ocurría entonces.

A mí, con ciertos políticos… sólo se me ocurre una cosa: “¡Es idiota el que vote, eh, eh!”

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