Laburo España: 250.000 ofertas de empleo

La Subitàcora (migrando a CIBERBLOG) (el blog radiofònic)

Consultar estadístiques de visites Consultar estadístiques de reproduccions d'audio Editar aquest blog Escoltar Punt6Camp en directe La Ressaca (nour programa de ràdio) Afegir aquest contingut a l'escriptori personalitzat de Google

Dimecres, 04 de octubre de 2006

Mamá, yo quiero ser... máquina expendedora

Secció "Les interferències" emesa el 27/09/2006, en "Santa Subitàcora"



¿Os habéis fijado en que alrededor de nosotros, envolviéndonos continuamente, hay unas máquinas que forman parte de nuestra vida diaria y apenas nos damos cuenta?

No son los coches, no son los ordenadores, ¡ni siquiera los robots asesinos de humanos como Bender! Me estoy refiriendo a las máquinas expendedoras.

Y… ¿qué hacen las máquinas expendedoras? Bueno, pues expenden. Si algo en el mundo expende, es precisamente la máquina expendedora. ¿Pero significa expender? O sea, no conozco nada más que expande, digo que expenda en el mundo... que una máquina expendedora.

Pero bueno... terminología lingüística aparte... son, como he dicho, elementos diarios de nuestra vida, y en consecuencia les cogemos cariño. ¿Por qué? ¡Porque el roce hace el cariño! Y... ¿quién no ha tenido alguna vez un rocezuelo con una máquina expendedora?

Porque... claro, se produce un contrato tácito de intercambio sin intermediarios, y en el momento de la transacción... como no hay nadie... si hay algún problema, ¡la lías a leches!

Y bueno, la verdad es que somos bastante hipócritas, no deberíamos enfadarnos cuando se nos quedan unos centimillos en una máquina expendedora, porque... ¡¿acaso nosotros no intentamos timarla todas las veces que vemos la oportunidad?! Si es que... ¡somos unos incoherentes! Lo que pasa es que... frustra que sea más lista que nosotros... Eso es lo que pasa.

Además está bien visto. Si tú te has liado a leches con una máquina expendedora y pasa alguien, ¡no te dice nada! Es que se acerca y te ayuda. Y... puedes empezar a pegar leches a una máquina expendedora de tal manera... ¡que pasa de ser una máquina expendedora a ser una máquina exvendedora!

Sí sí, sí sí... la forma más sofisticada que he visto de robarle a una máquina expendedora... es llevársela a casa. Sí, sí, lo he visto, ¡lo he visto!

Y es que... hay muchas, hay muchísimas, hay muchísimas máquinas expendedoras, de tal manera que crean incluso un estrato social entre máquinas expendedoras. Porque, por ejemplo... vosotros veis las máquinas de tabaco, tan burguesas, con esas luces, esas fotos chulísimas, tan educadas, te dan las gracias, te dan los buenos días... son superelectrónicas... ¡y luego ves las de los refrescos, ésas que están ahí por el paseo de Salou todo roñosas, viejas, llenas de mugre! Y ya, en la última capa de la pirámide, están esas máquinas expendedoras de frutos secos antiguas de hace 25 años... pero no ésas nuevas, no no no... Ésas que tienen todas las almendras ahí dentro de una cápsula, y cuando metes el dinero se abre una portezuela y empiezan a salir y no paran... ¡o las de los chicles de bola ésas...!

El caso es que además hay otras muchísimas máquinas expendedoras que viven con otra identidad, ocultas, disimuladas... Porque claro, si ampliamos la definición a “máquina que ofrecena un producto o provee un servicio a cambio de dinero y sin intermediarios de un vendedor humano... pues entonces entran muchas más máquinas expendedoras. Por ejemplo la de café, la de gasolina...

Por ejemplo la más social de todas sería la de café, ¿no? La de café consigue que un montón de personas se reúnan alrededor de ella y... bueno, para trabajar no. La verdad es que precisamente para trabajar no. O sea, tú tienes que ir a una empresa, e ir rápido a la máquina de café y mirar quién la rodea, ¡son los zanguangos de la empresa!

Hay algunas que incluso se pasan de sociales. Por ejemplo la de gasolina ¡te habla! Y total para no decir nada, porque empieza... “Acaba usted de echar Súper 95”. ¡Pero si ya lo sé! ¡Dime algo útil, dime cómo sacar gasolina gratis, no me digas lo que acabo de hacer!

Luego están las máquinas expendedoras que más rabia dan del mundo, dícese las de párking, las de peaje, las de zona azul... Éstas, sospechosamente, llegas un día y tienen algo roto, un boquetazo, a veces incluso hemos sido nosotros... ¡Apenas difrutas destruyéndolas!

Y luego están por ejemplo las máquinas expendedoras de fotos, que pueden trabajar en dos órdenes. Están las máquinas habituales, las que primero echas una monedica y luego te hacen la foto, o las que primero te hacen la foto y luego te llega a casa una factura... del copón. Éstas se llaman máquinas expendedoras de multas o radares de mierda, directamente.

Hay otras máquinas expendedoras que dan ganas de miccionar. Igual esto es muy personal, pero siempre que voy a la máquina automática de un videoclub, me tengo que marchar para irme a un baño.

Y luego hay otras que, incluso cuando no te dan aquello que quieres... ¡sigues echando dinero! Ejemplos de éstas son aquellas de regalos que ves en los bares de gasolinera, y sigues echando, y sigues echando hasta que por fin consigues el cangrejo ese de peluche que, total, no sirve para nada...

¡Y las más absurdas! Las más absurdas son las que dan dinero a cambio de dinero, como las que dan cambio (ésas que hay en las salas de máquinas recreativas) o los propios cajeros automáticos. Que, por cierto, yo tengo una teoría sobre los cajeros automáticos: ¡y es que la gente no podría ser más lenta cuando entra a un cajero automático! Yo me cronometro a mí mismo y tardo 45 segundos en coger 40 euros y salir! Y venga, y ellos ahí, y venga, y tú nervioso fuera, y ellos venga, y seis minutos... ¡¿y qué hacen?! ¡Si parece que vayan a pasar la noche ahí! Hay gente que de hecho se queda a vivir... (bueno, esto es muy cruel)

Éstas serían muy absurdas, estas máquinas expendedoras... pero las más raras que yo he visto... ¡Pensad en cuál es la más rara que habéis visto! Yo he visto: de pizzas, de frankfurts, de chucherías, de hamburguesas, de pasta de dientes, de tinta de impresora, de libros... y en Santander –que fue la máquina expendedora que más flipao me dejó de todas- ¡una máquina de cebos de pesca vivos! ¡Para alucinar! O sea, para alucinar. ¿Qué va a ser lo próximo, ¡una máquina expendedora de máquinas expendedoras!?

Y ya para acabar me gustaría explicar la evolución tecnológica que, afecta a todo, y entre ello... a esto. Por ejemplo, antes no se podían tener máquinas de helados porque si se iba la luz... todos los helados se descogelaban y se iban al garete... En cambio ahora tienen un sistema para enviar un SMS (con la última batería que les queda antes de quedarse sin luz) y entonces viene el dueño del bar o quien sea y se lleva los helados a un congelador. Bueno, pues con esta teoría, ¡esto da miedo! Porque tú estás en un bar, entras al baño, coges unos preservativos de la máquina expendedora, y eso es capaz de enviar un SMS a todas las chicas del bar diciendo el tamaño que has cogido, ¡eh!

Bueno, para acabar: en los propios bares los propios camareros a veces parecen máquinas expendedoras de cubatas, porque empiezan ahí a servir alcohol... ¡y a cholón! Y no paran...

Y de hecho a mí me encantaría a mí me encantaría trabajar de máquina expendedora. Ves gente, no te mueves, y además el trabajo parece sencillo. Y total, para acabar, sólo hay que decir...

“Sus interferencias, gracias”

Comentaris

Comentar


Recordar datos

LaInformacion.com lainformacion.com - Medio Oficial de los Premios Bitacoras 2009